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Discapacidad intelectual

Se manifiesta desde el nacimiento y hasta antes de los 18 años, requiere diferentes niveles de apoyo según cada persona
Es una condición del desarrollo que afecta el aprendizaje, la comprensión y la adaptación a la vida diaria.
Se estima que entre el 1% y el 3% de la población mundial presenta un tipo de discapacidad intelectual
Puede tener diversas causas: genéticas, prenatales, perinatales o adquiridas durante la infancia.

Existen distintos niveles de apoyo y diferentes capacidades, habilidades y potencialidades.

¿Qué es la discapacidad intelectual?

La discapacidad intelectual es una condición del desarrollo que afecta la forma en que una persona aprende, comprende información, resuelve problemas y se adapta a las actividades de la vida diaria. Se manifiesta desde el nacimiento hasta antes de los 18 años y puede presentarse en diferentes niveles de apoyo.

Las personas con discapacidad intelectual tienen habilidades, talentos y capacidades para aprender, participar en la comunidad y desarrollar su proyecto de vida cuando cuentan con los apoyos adecuados, oportunidades de inclusión y entornos accesibles.

La discapacidad intelectual puede tener diferentes causas y, en algunos casos, no es posible identificar un origen específico. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Alteraciones genéticas, como el síndrome de Down o el síndrome X Frágil.
  • Complicaciones durante el embarazo o el parto.
  • Infecciones prenatales o posnatales.
  • Lesiones cerebrales.
  • Prematuridad extrema.
  • Trastornos metabólicos o neurológicos.

En muchas personas la causa permanece desconocida.

El diagnóstico debe ser realizado por un equipo de profesionales mediante una valoración integral que incluya:

  • Evaluación del funcionamiento intelectual.
  • Valoración de las habilidades adaptativas.
  • Historia clínica y del desarrollo.
  • Evaluación interdisciplinaria.

Actualmente el diagnóstico no se basa únicamente en el coeficiente intelectual (CI), sino principalmente en el nivel de funcionamiento de la persona en su vida cotidiana y en los apoyos que requiere.

Los primeros años de vida representan una etapa de alta plasticidad cerebral.

Iniciar procesos de atención desde edades tempranas permite:

  • Favorecer el desarrollo cognitivo y motor.
  • Potenciar el lenguaje y la comunicación.
  • Promover la autonomía.
  • Fortalecer la participación familiar.
  • Disminuir barreras futuras para el aprendizaje.

La evidencia demuestra que una intervención temprana mejora significativamente el desarrollo y la calidad de vida de los niños y sus familias.

La discapacidad intelectual acompaña a la persona durante toda su vida, pero las necesidades cambian según cada etapa del desarrollo.

Por ello es fundamental brindar apoyos específicos durante:

  • Primera infancia.
  • Niñez.
  • Adolescencia.
  • Juventud.
  • Adultez.
  • Envejecimiento.

Cada etapa requiere estrategias que promuevan la autonomía, la participación social, el bienestar y la calidad de vida.

Hoy en día la comunidad científica prioriza hablar de niveles de apoyo más que de grados de discapacidad.

Los apoyos pueden ser:

  • Intermitentes: cuando solo se necesitan en momentos específicos.
  • Limitados: durante algunos periodos o actividades.
  • Extensos: presentes en diferentes áreas de la vida.
  • Generalizados: apoyos permanentes e intensivos.

El objetivo no es clasificar a la persona, sino identificar qué necesita para participar plenamente en su entorno.

Sí.

Todas las personas con discapacidad intelectual tienen capacidad para aprender y desarrollar nuevas habilidades cuando reciben oportunidades, estrategias de enseñanza adecuadas y los apoyos necesarios.

El ritmo de aprendizaje puede ser diferente, pero con intervención oportuna es posible fortalecer:

  • Comunicación.
  • Motricidad.
  • Habilidades sociales.
  • Autonomía.
  • Actividades de la vida diaria.
  • Habilidades académicas funcionales.
  • Competencias laborales y ocupacionales.

La familia es el principal entorno de desarrollo.

Cuando padres, cuidadores y profesionales trabajan de manera conjunta se favorecen mejores resultados en:

  • Desarrollo de habilidades.
  • Regulación emocional.
  • Independencia.
  • Inclusión escolar.
  • Inclusión laboral.
  • Calidad de vida.

El acompañamiento a las familias constituye un componente esencial de cualquier proceso de habilitación y rehabilitación.

En Fundación Andecol creemos que cada persona es mucho más que un diagnóstico.

Trabajamos desde un enfoque centrado en la persona, basado en el respeto por sus derechos, capacidades y proyecto de vida. A través de un modelo interdisciplinario acompañamos a personas con discapacidad intelectual y síndrome de Down en todas las etapas del ciclo vital, fortaleciendo su autonomía, participación, inclusión y bienestar, siempre de la mano de sus familias.

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Brindar una atención integral y oportuna no solo mejora la salud y el bienestar de las personas con discapacidad intelectual, sino que fortalece su autonomía, participación y calidad de vida